Tras la anulación de la elección de Jaime Andrés Beltrán por doble militancia, Bucaramanga se prepara para unas elecciones atípicas el 14 de diciembre, en un escenario político marcado por la reconfiguración de alianzas y la aparición de nuevos candidatos. La contienda definirá el rumbo administrativo de la ciudad en un periodo de interinidad y polarización. El exalcalde Beltrán, cuya elección fue anulada por el Consejo de Estado, decidió no volver a postularse para evitar riesgos jurídicos y, en su lugar, respaldó a quien fuera su secretario privado, el abogado Cristian Portilla, convirtiéndolo en el heredero de su proyecto político.
Por otro lado, emergió la candidatura del periodista y exsenador Juan Manuel González, avalado por el Partido Demócrata Colombiano, quien se posicionó como una figura independiente.
González afirmó en su inscripción: “No tengo jefes políticos en Santander ni vengo a hacerle campaña a ningún senador o representante.
Mi carrera política terminará cuando entreguemos la Alcaldía”.
Mientras tanto, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, nombró como alcalde encargado al abogado Javier Augusto Sarmiento Olarte para dirigir la ciudad durante el periodo de transición. El proceso electoral no ha estado exento de controversias, ya que se interpusieron dos tutelas que buscan suspender los comicios, argumentando presuntas irregularidades en la expedición del calendario electoral por parte de la Registraduría. Este panorama configura una contienda electoral atípica y compleja, donde los ciudadanos deberán elegir un nuevo mandatario en medio de la incertidumbre jurídica y política.
En resumenLa elección atípica en Bucaramanga es una consecuencia directa de decisiones judiciales que han afectado la estabilidad política. La contienda se perfila entre el sucesor del proyecto administrativo anulado y figuras que apelan a la independencia, obligando al electorado a decidir entre la continuidad de un plan de gobierno truncado y un nuevo liderazgo en un contexto de incertidumbre.