El sistema funciona según el último dígito de la placa del vehículo, rotando diariamente para distribuir de manera equitativa el impacto sobre los conductores. Los objetivos declarados de la medida son claros y consistentes: mejorar la fluidez del tráfico en las horas pico, reducir los tiempos que los ciudadanos pasan en sus trayectos y disminuir la emisión de gases contaminantes. Aunque los artículos que informan sobre el pico y placa son principalmente recordatorios operativos para la ciudadanía, su constante publicación subraya la importancia de esta política pública en la vida cotidiana de los bumangueses y residentes del área metropolitana. La medida es un componente esencial de la planificación urbana y un intento por equilibrar el crecimiento del parque automotor con la capacidad de la infraestructura vial existente, siendo un tema de interés diario para miles de personas.