La víctima, identificada como Cindy Vanessa Sánchez Rodríguez, fue atacada con un arma cortopunzante mientras dormía.

Según el reporte de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el presunto agresor, José Miguel Barrios Galván, inició una discusión violenta tras revisar el teléfono de la víctima y encontrar conversaciones que consideró “comprometedoras”. Tras el crimen, el hombre se entregó en el CAI Kennedy.

Las autoridades confirmaron que el presunto feminicida registraba antecedentes judiciales por inasistencia alimentaria y violencia intrafamiliar, lo que evidencia un patrón de reincidencia que agrava la tragedia.

La Fundación Mujer y Futuro se pronunció con profundo dolor, exigiendo “justicia, protección efectiva y prevención real de las violencias contra las mujeres”.

El caso se enmarca en una alarmante estadística: según el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander, en lo que va del año se han registrado 15 feminicidios en el departamento. El comandante de la Policía Metropolitana, brigadier general William Quintero Salazar, aseguró que se fortalecerán las estrategias preventivas como la 'Patrulla Púrpura', que brinda acompañamiento a mujeres víctimas de violencia. Sin embargo, el crimen de Cindy Vanessa subraya las fallas estructurales en el sistema de protección, donde las denuncias previas no siempre se traducen en medidas efectivas para salvar vidas.