Un violento atraco a mano armada en una cafetería del barrio Sotomayor ha intensificado la preocupación por la seguridad en Bucaramanga. El hecho, que se suma a una creciente ola de hurtos, pone de manifiesto los desafíos que enfrentan autoridades, comerciantes y residentes en zonas comerciales de la ciudad. El asalto ocurrió a plena luz del día, alrededor de las 4:07 de la tarde del viernes 17 de octubre, en el establecimiento Coffee Shop, ubicado en la calle 47 con carrera 28. Un hombre armado, que vestía camiseta negra y casco oscuro, ingresó al local y amenazó a cuatro mujeres que se encontraban en una mesa, despojándolas de una cadena de oro, un teléfono iPhone 17 y un bolso. El delincuente huyó del lugar con la ayuda de al menos dos cómplices que lo esperaban en motocicletas, una Suzuki Best negra y una AKT NKD, según la información captada por las cámaras de seguridad que ahora son pieza clave en la investigación. La Policía Metropolitana de Bucaramanga activó un 'plan candado' para dar con los responsables, pero hasta el momento no se han reportado capturas.
Este suceso se enmarca en un contexto de creciente inseguridad que afecta a sectores como Sotomayor y Cabecera.
Según cifras del Observatorio de Seguridad Ciudadana, entre enero y septiembre de 2025 se registraron más de 1.800 denuncias por robo, una cifra superior a la del mismo periodo del año anterior.
Los residentes y comerciantes han expresado su indignación, afirmando que los robos en restaurantes y cafeterías se han vuelto frecuentes.
“Ya ni sentarse a tomar un café es seguro. Cada semana hay un atraco distinto”, denunció un residente.
Por su parte, los comerciantes exigen mayor presencia policial permanente, como señaló un administrador afectado: “Las cámaras no bastan. Necesitamos que haya uniformados en las calles, no solo después de los robos”. Las autoridades atribuyen el repunte de estos delitos a bandas dedicadas al 'robo exprés' y han anunciado un refuerzo de los patrullajes en las zonas más afectadas.
En resumenEl atraco en Sotomayor evidencia una alarmante tendencia de inseguridad en zonas comerciales de Bucaramanga, lo que ha provocado una fuerte demanda ciudadana por medidas de seguridad más proactivas y una mayor presencia policial para disuadir la delincuencia, más allá de la respuesta posterior a los hechos.