La competitividad de Santander y la conectividad de Bucaramanga se ven seriamente amenazadas por significativos retrasos, problemas de gestión y falta de licencias en obras de infraestructura vial consideradas estratégicas para la región. Veedurías ciudadanas lideradas por la Cámara de Comercio de Bucaramanga (CCB) y gremios económicos como Fenavi han encendido las alarmas sobre el estado crítico de proyectos viales que son fundamentales para el desarrollo económico y la movilidad. Un informe de veeduría de la CCB reveló que la variante de San Gil presenta apenas un 42,7 % de avance físico tras más de seis años de ejecución. De manera similar, el Anillo Vial Externo Metropolitano, con un presupuesto de más de 344 mil millones de pesos, solo ha avanzado un 15,8 % en dos años y carece de licencia ambiental.
Otro caso preocupante es la autovía Bucaramanga-Pamplona, cuya concesión fue fallida y ahora depende de Invías para que, al menos, se terminen los terceros carriles y se mitigue la congestión.
Este lento progreso contrasta con el tramo Pamplona-Cúcuta, que fue completado exitosamente.
El impacto económico de esta crisis vial es tangible. Ricardo Rueda, presidente de la junta directiva de Fenavi Santander, advirtió que el mal estado de las vías pone en riesgo la cadena de distribución del huevo, un producto insignia de la región. “El huevo es un producto muy frágil, y tener que moverlo por vías en mal estado nos genera pérdidas e incomodidades.
Estamos perdiendo competitividad frente a otras regiones del país”, afirmó Rueda.
La falta de inclusión de Santander en el Conpes de infraestructura nacional agrava la situación, dejando a la región en una posición vulnerable.
En resumenProyectos viales estratégicos para Bucaramanga y Santander, como el Anillo Vial Externo y la autovía a Pamplona, sufren graves retrasos y problemas de gestión. Esta situación, denunciada por la Cámara de Comercio y gremios como Fenavi, amenaza la competitividad económica de la región.