El anuncio fue realizado por el alcalde Alejandro Char durante su acto de rendición de cuentas, lo que subraya la importancia del proyecto dentro de su plan de gobierno. La llegada de una arena de esta categoría sitúa a Barranquilla en el competitivo circuito de los grandes conciertos y eventos masivos, un mercado que ha demostrado un crecimiento sostenido en el país. Con esta infraestructura, la ciudad podrá atraer a artistas y producciones de talla mundial que anteriormente se concentraban en otras capitales como Bogotá. La mención de que el proyecto está "respaldado por pesos pesados del sector" sugiere una alianza estratégica con operadores experimentados, lo que podría garantizar una gestión de alta calidad y una programación constante. Aunque los detalles específicos sobre la ubicación, capacidad y operación no se especifican en los textos proporcionados, la iniciativa misma es una declaración de intenciones. Busca no solo satisfacer la demanda de entretenimiento de los barranquilleros, sino también atraer turismo de eventos, generando ingresos en hotelería, gastronomía y transporte. Este desarrollo se alinea con una visión más amplia de transformar a Barranquilla en un destino integral, que complementa su vocación industrial y portuaria con una robusta oferta cultural y de entretenimiento, consolidando su imagen como una ciudad moderna y en constante crecimiento.