Con 44 cabinas climatizadas y capacidad para 264 personas, ofrece vistas de 360 grados del río, el Vía Parque Isla Salamanca y el paisaje urbano.

El alcalde Alejandro Char ha calificado la atracción como un “motor económico”, destacando su potencial para atraer entre 150.000 y 200.000 visitantes anuales. Se espera que este flujo impulse sectores clave como la gastronomía, el comercio, la hotelería y las industrias creativas, que ya generan cerca de 200.000 empleos en el área metropolitana. La construcción estuvo a cargo de la firma italiana Fabbri Park, que capacitó a talento local para el ensamblaje de la estructura de 240 toneladas.

El proyecto también incluyó una inversión superior a los $7.000 millones en obras complementarias como parques y bulevares.

Sin embargo, la inauguración no ha estado exenta de controversia. El empresario Samuel Tcherassi ha iniciado acciones legales alegando una presunta vulneración de derechos de autor y marcas registradas para un proyecto similar. Su abogado, Fabio Humar, mencionó una “clara usurpación” de derechos relacionados con el diseño arquitectónico.

Hasta la fecha, la Alcaldía de Barranquilla no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre estas reclamaciones, mientras continúa promoviendo la noria como un emblema del desarrollo local.