Los eventos recientes ilustran esta compleja dinámica interinstitucional.
Un claro ejemplo de cooperación es la inversión en seguridad.
Al entregar los nuevos CAI móviles para Barranquilla, el alcalde Alejandro Char agradeció públicamente al gobernador Eduardo Verano, reconociendo que “el gobernador ha puesto también su cuota en esta inversión”.
Esta colaboración financiera en un área tan sensible como la seguridad ciudadana demuestra una articulación efectiva para lograr objetivos comunes.
Sin embargo, la relación no está exenta de desacuerdos. En la implementación del pico y placa para motocicletas, una medida adoptada por la Gobernación para 20 municipios del departamento, Barranquilla decidió no adherirse y mantener sus propias regulaciones, evidenciando autonomía en la gestión del tránsito. El caso de mayor tensión es el de la Universidad del Atlántico, donde el gobernador Verano, como presidente del Consejo Superior, ha demandado la elección de un rector que él mismo había apoyado, una figura vinculada al grupo político del alcalde Char. Adicionalmente, el escándalo de corrupción que involucra a Nicolás Petro se centra en contratos gestionados con la Gobernación del Atlántico durante su período como diputado, lo que pone el foco en la supervisión y transparencia de la administración departamental. Estos casos muestran que, si bien existe colaboración, la gobernanza metropolitana también está marcada por la independencia política y crisis institucionales que requieren una gestión cuidadosa.








