La región Caribe, incluyendo a Barranquilla, enfrenta una crisis estructural en su sistema eléctrico, caracterizada por redes “agotadas y envejecidas” y una inversión insuficiente durante casi dos décadas, según denunció la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem). En este contexto, la empresa operadora Afinia está implementando un plan que combina la masificación de la tecnología de energía prepago con una fuerte intervención social para reconstruir la confianza del consumidor. Carlos Cárdenas Guerra, presidente de Aciem, describió un panorama crítico con líneas subdimensionadas, transformadores obsoletos y subestaciones que actúan como “cuello de botella”, resultando en un servicio inestable. A esto se suman pérdidas de energía cercanas al 30% y bajos niveles de recaudo. Por su parte, Ricardo Arango Restrepo, gerente de Afinia, reconoció que la confianza del consumidor fue “destruida” por una implementación deficiente de la medición inteligente (AMI) en el pasado, que generó facturas estimadas y la percepción de robo. Para contrarrestar esto y adaptarse a la realidad económica de la región, marcada por la informalidad y la falta de ingresos estables, Afinia impulsa el sistema prepago.
Esta modalidad ha tenido una “muy buena recepción”, pasando de vender 300 prepagos en marzo a 5,000 en noviembre, con una meta de 350,000 usuarios en los próximos años. Sin embargo, los esfuerzos de inversión se ven frustrados por constantes bloqueos y eventos de orden público, que Afinia cifra en 927.
Ambos actores coinciden en que la solución requiere una política pública que reconozca las particularidades de la región y un esfuerzo conjunto del sector privado, el Estado y la comunidad.
En resumenLa problemática del servicio eléctrico en Barranquilla y la región Caribe es un desafío complejo que combina infraestructura obsoleta, dificultades financieras y una profunda desconfianza social. Mientras Aciem exige una solución integral y modernización de las redes, la estrategia de Afinia con el sistema prepago busca ofrecer una alternativa viable a corto plazo, aunque la sostenibilidad del sistema depende de soluciones estructurales y un mayor diálogo social.