El incidente, del que existen múltiples videos grabados por transeúntes, ha generado versiones contrapuestas.

La administración Trump lo presenta como un acto de “defensa propia”, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, aseguró que la mujer estaba “acosando y obstaculizando las operaciones policiales”. El presidente Trump la calificó de “revoltosa” y miembros de su gobierno la acusaron de “terrorismo interno”. En contraste, autoridades locales como el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, han calificado el hecho como un asesinato y exigen la retirada de los agentes federales. La muerte de Good ha provocado indignación, protestas generalizadas y la detención de manifestantes. El gobernador de Minnesota declaró el estado de emergencia y alistó a la Guardia Nacional para afrontar la “agitación civil”.

El suceso se enmarca en una agresiva política migratoria que ha intensificado las redadas masivas.

La tensión se incrementó con un nuevo incidente 24 horas después, donde agentes de ICE dispararon e hirieron a dos personas, identificadas como venezolanas, en Portland.