UU. ha interceptado múltiples petroleros en aguas internacionales.
Uno de los incidentes más notables fue la captura del buque ‘Marinera’ (antes ‘Bella 1’), que navegaba con bandera rusa.
Tras casi tres semanas de persecución, las fuerzas estadounidenses lo interceptaron en el Atlántico.
Rusia reaccionó enérgicamente, afirmando que la incautación viola el derecho marítimo y que había perdido contacto con el buque después de que fuera abordado. Además, Moscú desplegó al menos un buque de guerra y un submarino para proteger al petrolero, lo que representa una escalada militar directa. En un giro diplomático, Rusia admitió que el ‘Marinera’ cometió un “error” al cambiar su bandera y agradeció al presidente Trump por la posterior liberación de dos tripulantes rusos.
China, otro aliado clave de Venezuela, también condenó la captura del buque y calificó el bloqueo naval estadounidense de ilegal. Estas acciones forman parte de una campaña de presión marítima más amplia, con la Marina de EE. UU. “a la caza de petroleros en el Atlántico” para hacer cumplir las sanciones.












