Los combates, que han dejado numerosas víctimas, han obligado a aproximadamente 140.000 personas a huir de sus hogares. El ejército sirio declaró los barrios kurdos de Alepo como “zona militar” y estableció “corredores humanitarios” para la evacuación de los residentes. Este recrudecimiento del conflicto pone de relieve las disputas no resueltas sobre la autonomía kurda en el país, en un contexto donde las negociaciones entre Damasco, los grupos kurdos y actores internacionales no han dado frutos. En un movimiento significativo, Turquía declaró este 8 de enero que estaba dispuesta a proporcionar el “apoyo necesario” al ejército sirio en su operación contra los combatientes kurdos.
Esta declaración se produce mientras las comunidades kurdas en Siria y Turquía han salido a las calles para protestar contra la ofensiva. La intervención turca a favor del gobierno de Damasco en esta disputa añade una nueva capa de complejidad a un conflicto ya multifactorial, con implicaciones directas para el equilibrio de poder en la región.












