Tras más de dos décadas de negociaciones, la Unión Europea ha dado su aprobación provisional al histórico acuerdo de libre comercio con el Mercosur, a pesar de la fuerte oposición de países como Francia e Irlanda. La decisión ha provocado masivas protestas de agricultores en varias capitales europeas, quienes temen una competencia desleal. El 9 de enero, los embajadores de la mayoría de los Estados miembros de la UE dieron su visto bueno provisional al acuerdo negociado desde 1999 con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Esta aprobación se logró pese al “rechazo frontal” de Francia e Irlanda, dos países con un influyente sector agrícola.
La principal preocupación de los opositores es que el pacto “inunde la UE con importaciones de alimentos baratos”, lo que perjudicaría a los productores locales. Esta inquietud ha movilizado a los agricultores europeos, que denuncian no haber sido consultados.
En París, cientos de agricultores del sindicato Coordinación Rural bloquearon calles con sus tractores, llegando hasta la Torre Eiffel y edificios gubernamentales en una manifestación que el gobierno francés tildó de “ilegal”.
El presidente Emmanuel Macron ratificó su voto negativo al acuerdo.
A pesar de las protestas y la disidencia interna, el tratado está más cerca de ser una realidad, y ahora deberá ser aprobado en la Eurocámara para entrar en vigor.
En resumenEl acuerdo UE-Mercosur marca un hito en el comercio global, pero también expone profundas divisiones dentro de la Unión Europea. La aprobación provisional ha desatado un conflicto social significativo, con los agricultores europeos protestando activamente contra lo que perciben como una amenaza a su sustento.