La Casa Blanca no descarta la opción militar, argumentando que es una “prioridad para la seguridad nacional”. Tras la intervención en Venezuela, la preocupación en Europa ha crecido ante la insistencia de Trump en que Estados Unidos “necesita Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para la defensa”. La Casa Blanca confirmó que se están estudiando “varias opciones” para la adquisición, y la secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que recurrir a las Fuerzas Armadas “siempre es una opción” para el comandante en jefe. Esta postura ha sido reforzada por altos funcionarios como Stephen Miller, jefe adjunto de personal de la Casa Blanca, quien declaró que EE.
UU. “tiene derecho a tomar Groenlandia”.
La situación escaló cuando la esposa de Miller publicó en redes sociales un mapa de la isla con los colores de la bandera estadounidense y la palabra “PRONTO”. La respuesta europea ha sido unificada y contundente.
Seis potencias europeas (Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido) emitieron un comunicado conjunto respaldando la soberanía de Dinamarca, afirmando que “el futuro de Groenlandia” compete únicamente a sus ciudadanos y a Copenhague.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, lanzó una dura advertencia: “Si EE.
UU. ataca a un aliado de la Otán sería el fin de todo”. Gobiernos europeos como Francia y Alemania estarían trabajando en un plan de respuesta en caso de que Washington cumpla su amenaza.












