Sobre Colombia, afirmó que “está muy enferma, liderada por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína” y, al ser preguntado sobre una posible acción militar, respondió: “Suena bien para mí”. También declaró que Cuba está “a punto de caer” y que su economía está en ruinas, sugiriendo que no sería necesaria una operación similar.

Esta retórica, enmarcada en una lucha contra el narcotráfico, es interpretada por analistas como un esfuerzo por reafirmar la supremacía de Estados Unidos en América Latina y asegurar el acceso a recursos clave frente a la creciente influencia de potencias rivales como China.