La controversia escaló a nivel global, motivando una próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el tema. Estados Unidos adoptó una postura ambigua; aunque defendió en la ONU el derecho de Israel a tomar su propia decisión, la representante estadounidense aclaró que la política de Washington de no reconocer a Somalilandia no ha cambiado. Este reconocimiento unilateral por parte de Israel introduce un nuevo y volátil elemento en la geopolítica del Mar Rojo y el Golfo de Adén, una zona de alto valor estratégico.