Una ola de protestas por el alto costo de la vida y el colapso de la moneda ha sacudido a Irán, dejando un saldo de varios muertos y una creciente tensión interna. La situación ha escalado a nivel internacional con las amenazas del presidente de EE. UU., Donald Trump, de “acudir al rescate” de los manifestantes, a lo que Teherán respondió advirtiendo contra cualquier injerencia extranjera.\n\nLos disturbios, que se han extendido a varias ciudades, comenzaron por la precaria situación económica y la depreciación del rial, y han resultado en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Se ha informado de la muerte de al menos seis manifestantes y un integrante de las fuerzas del orden.
En medio de esta crisis, el presidente estadounidense elevó el tono, advirtiendo que Washington podría “actuar” si hay represión. Trump afirmó que “acudirá al rescate de las personas” si matan a manifestantes.
Altos funcionarios iraníes rechazaron firmemente esta postura, calificándola de interferencia y una “línea roja”.
El fiscal general de Irán prometió “firmeza” si las protestas provocan “desestabilización”. A pesar de acusar a presiones externas de fomentar los disturbios, el gobierno iraní ha mostrado una doble cara, con el presidente Masoud Pezeshkian instando a escuchar las “demandas legítimas” de los ciudadanos y anunciando un diálogo inédito para atender las demandas sociales. La situación sigue siendo volátil, con el potencial de una mayor escalada tanto a nivel interno como en el frente diplomático con Estados Unidos.
En resumenLas protestas económicas en Irán han creado una doble crisis: una interna, con enfrentamientos mortales y promesas de diálogo por parte del gobierno, y otra externa, con una peligrosa escalada retórica entre Teherán y Washington que amenaza con desestabilizar aún más la región.