Estas acciones demuestran la continua amenaza que representa el Estado Islámico en Turquía y la determinación del gobierno de Ankara para combatir al grupo. La proximidad del país a Siria e Irak lo convierte en un punto estratégico tanto para el tránsito de combatientes como para la planificación de ataques en Europa, lo que mantiene a las fuerzas de seguridad en un estado de alerta permanente.