Este enfrentamiento entre Arabia Saudita y EAU, dos de las principales potencias del Golfo, complica aún más un conflicto que ya ha causado una de las peores crisis humanitarias del mundo.

La lucha por la influencia en el sur de Yemen y el apoyo a diferentes facciones locales han convertido a los antiguos aliados en rivales directos en el terreno, abriendo un nuevo frente de inestabilidad.