El gobierno chino afirmó que la reunificación con Taiwán es "imparable" y advirtió enérgicamente contra la "injerencia externa", en una clara alusión a Estados Unidos y Japón. La respuesta de Taipéi fue de condena, calificando las maniobras de "intimidación militar" y pidiendo calma a su población, al tiempo que aseguró que Pekín no logró bloquear completamente la isla.

La situación ha generado una fuerte reacción internacional. La Unión Europea consideró que las maniobras chinas "ponen en peligro la paz internacional", mientras que Rusia expresó su apoyo a China en un potencial conflicto. Venezuela también rechazó la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán, un factor que Pekín cita como una provocación. En respuesta a estas ventas, China dictó sanciones contra 20 empresas de defensa estadounidenses, entre ellas una subsidiaria de Boeing, prohibiéndoles realizar inversiones y congelando sus activos en el país.

Analistas citados en los artículos advierten que una eventual guerra sería "una verdadera catástrofe para la economía mundial".