La tensión en el estrecho de Taiwán ha escalado significativamente con el inicio de 2026, después de que China realizara ejercicios militares a gran escala con fuego real, simulando un bloqueo aéreo y marítimo de la isla. Estas acciones representan una contundente demostración de fuerza y reafirman la postura de Pekín sobre lo que considera una provincia rebelde. El Ejército Popular de Liberación movilizó una considerable fuerza que incluyó destructores, fragatas, cazas, bombarderos y drones, en lo que describió como las maniobras "Misión Justicia 2025". Estas operaciones, que incluyeron el sobrevuelo de más de 80 aviones y el despliegue de 28 buques, provocaron la cancelación de cerca de 90 vuelos y bloqueos a navíos.
El gobierno chino afirmó que la reunificación con Taiwán es "imparable" y advirtió enérgicamente contra la "injerencia externa", en una clara alusión a Estados Unidos y Japón. La respuesta de Taipéi fue de condena, calificando las maniobras de "intimidación militar" y pidiendo calma a su población, al tiempo que aseguró que Pekín no logró bloquear completamente la isla.
La situación ha generado una fuerte reacción internacional. La Unión Europea consideró que las maniobras chinas "ponen en peligro la paz internacional", mientras que Rusia expresó su apoyo a China en un potencial conflicto. Venezuela también rechazó la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán, un factor que Pekín cita como una provocación. En respuesta a estas ventas, China dictó sanciones contra 20 empresas de defensa estadounidenses, entre ellas una subsidiaria de Boeing, prohibiéndoles realizar inversiones y congelando sus activos en el país.
Analistas citados en los artículos advierten que una eventual guerra sería "una verdadera catástrofe para la economía mundial".
En resumenLas maniobras militares de China alrededor de Taiwán marcan una peligrosa escalada en uno de los puntos geopolíticos más volátiles del mundo. La retórica de una reunificación "imparable" por parte de Pekín, junto con las sanciones a empresas de EE. UU. y el respaldo de Rusia, crea un escenario de alta tensión que pone en alerta a la comunidad internacional sobre las graves consecuencias económicas y de seguridad de un posible conflicto.