A nivel interno, el gobierno iraní también enfrenta desafíos.

El presidente Masoud Pezeshkian ha instado al ministerio del Interior a "escuchar las demandas legítimas" de los manifestantes, tras varios días de protestas de comerciantes en Teherán. Estas manifestaciones se producen en un contexto de crisis económica, con la moneda iraní alcanzando nuevos mínimos históricos en el mercado no oficial, lo que refleja el descontento popular y la presión sobre el régimen.