El Departamento de Estado de EE. UU. anunció la denegación de visas a cinco europeos, entre los que destaca el excomisario francés de la UE, Thierry Breton, uno de los principales arquitectos de la Ley de Servicios Digitales (DSA) del bloque. Dicha ley busca controlar el discurso de odio y la desinformación en las plataformas digitales, una iniciativa que sectores conservadores en EE.
UU. han calificado como un "arma de censura" contra el pensamiento de derecha. El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó las restricciones, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, denunció los "actos de intimidación" de Washington.
La disputa ha sido calificada como una "cacería de brujas" por Breton. La administración Trump ha llevado la confrontación a un nuevo nivel, acusando a los funcionarios europeos de trabajar activamente para "eliminar cuentas estadounidenses en redes sociales".
Uno de los afectados, el activista británico Imran Ahmed, quien ya reside en EE.
UU., quedó protegido temporalmente por una orden judicial que impide su deportación.
Este conflicto evidencia una ruptura total en la cooperación entre aliados tradicionales en un tema tan crucial como la gobernanza de internet, con Washington defendiendo una postura de no intervención y Bruselas abogando por una regulación estricta para proteger el espacio cívico.













