El Ejército chino movilizó una formidable fuerza por tierra, mar y aire, incluyendo destructores, fragatas, bombarderos y drones, para las maniobras denominadas "Misión Justicia 2025".

Los ejercicios, que se extendieron por al menos dos días, incluyeron lanzamientos de cohetes y buscaron simular un bloqueo aéreo y de los puertos de Taiwán, una acción que tendría consecuencias devastadoras para la economía de la isla autogobernada. El gobierno de Taipéi condenó enérgicamente las maniobras, calificándolas de "intimidación militar". La principal causa de esta escalada fue el anuncio de Estados Unidos de una venta de armas a Taiwán por valor de 11.100 millones de dólares. Ante esto, Pekín advirtió que respondería con "contramedidas firmes" y posteriormente impuso sanciones a 20 empresas de defensa estadounidenses, entre ellas una subsidiaria de Boeing.

La situación ha redefinido las alianzas en la región, con Rusia declarando públicamente que apoyará a China en caso de un conflicto con Taiwán, lo que eleva aún más la tensión en el Pacífico. Venezuela también se pronunció, rechazando la venta de armas de EE. UU. a la isla y calificándola de "peligrosa". Esta demostración de fuerza es la sexta gran maniobra bélica china alrededor de Taiwán desde 2022, lo que indica un patrón de presión militar creciente.