La medida fue comunicada oportunamente a los gobiernos de Colombia y Perú. La Cancillería colombiana reaccionó confirmando que el paso de Rumichaca continuaría operando con normalidad, y subrayó la importancia de asegurar la dinámica habitual de los cruces para proteger los intereses de las comunidades que dependen de la relación binacional. Esta restricción unilateral del tránsito transfronterizo, aunque justificada por una crisis de seguridad interna, representa un desafío para la cooperación regional y afecta directamente el flujo de personas y mercancías entre los tres países.