Finalmente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró ganador a Asfura, del Partido Nacional, quien contaba con el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump.

Washington no solo felicitó rápidamente a Asfura, sino que durante el tenso período de conteo advirtió sobre "consecuencias" para quienes obstaculizaran el proceso e impuso restricciones de visa a un magistrado y un consejero electoral por presuntamente "socavar la democracia".

Esta postura ha sido criticada por diversos sectores hondureños como una injerencia inaceptable.

En respuesta al resultado, figuras políticas como el expresidente Manuel Zelaya han denunciado un "golpe de Estado electoral" y han llamado a la movilización popular.

La situación se ha agravado con ataques violentos, como el perpetrado con explosivos contra tres militantes del Partido Nacional. Asfura, por su parte, ha asegurado estar "preparado para gobernar" y ha prometido una política de "mano dura" contra la inseguridad, pero asume el poder en un ambiente de profunda polarización y con su legitimidad cuestionada.