Sin embargo, esta narrativa ha sido cuestionada por analistas y expertos.

La operación militar se realizó en una zona de mayoría musulmana sin antecedentes conocidos de persecución religiosa a gran escala, lo que ha levantado dudas sobre el fundamento de la justificación estadounidense. El ministro de Información nigeriano, Mohammed Idris, confirmó que la operación se realizó con la plena "participación de las Fuerzas Armadas" de Abuya, incluyendo intercambio de información y apoyo estratégico. A pesar de esta cooperación oficial, persisten las preguntas sobre la estrategia a largo plazo y los intereses reales de Estados Unidos en este conflicto. La intervención marca la primera de su tipo en Nigeria bajo el mandato de Trump y se produce en medio de una grave crisis de seguridad que afecta al país africano.