Mientras la guerra en Ucrania se acerca a su cuarto año, los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos se intensifican con un nuevo plan de paz de 20 puntos. Sin embargo, la desconfianza y los continuos ataques de ambas partes ensombrecen las perspectivas de una tregua duradera. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha revelado públicamente los detalles de la propuesta, elaborada en conjunto con Washington, que contempla desde una congelación del frente hasta un control nuclear compartido y la tutela directa de Trump. Zelenski admitió que el acuerdo requerirá "compromisos" y anunció una próxima reunión con su homólogo estadounidense para finalizar un pacto de garantías de seguridad que está "casi listo".
Por su parte, Rusia ha reaccionado con escepticismo.
Aunque el presidente Vladimir Putin se mostró dispuesto a dialogar con líderes europeos como Emmanuel Macron y a considerar una abstención de ataques si se celebran elecciones en Ucrania, el Kremlin ha negado la existencia de una cumbre trilateral y afirma "no saber nada" del plan modificado por Kiev. La diplomacia avanza en paralelo a una brutal realidad en el terreno.
Ambas naciones han intercambiado ataques masivos: Rusia ha bombardeado infraestructura energética y ciudades como Odessa, mientras Ucrania ha reivindicado atentados en Moscú, incluida la explosión de un coche bomba que mató a un general de alto rango. En este contexto, la Unión Europea ha acordado un crucial préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev, aunque sin consenso para utilizar los activos rusos congelados.
En resumenA pesar de una nueva propuesta de paz respaldada por Estados Unidos y la celebración de reuniones de alto nivel, las hostilidades militares continuas y la profunda desconfianza entre Kiev y Moscú siguen siendo los principales obstáculos para resolver el prolongado conflicto.