La reacción europea fue inmediata y contundente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció las sanciones como “actos de intimidación” en plena Navidad.

Por su parte, Thierry Breton, uno de los principales arquitectos de la ley, comparó la acción estadounidense con la “cacería de brujas de McCarthy”. Este enfrentamiento evidencia una profunda divergencia filosófica sobre cómo regular el espacio digital, contraponiendo la visión estadounidense, que prioriza una interpretación amplia de la libertad de expresión, con el enfoque europeo, que busca establecer mayores responsabilidades para las plataformas tecnológicas.