Esta dilación genera frustración en el bloque sudamericano, con Brasil advirtiendo que podría buscar otros socios comerciales. El tratado, que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, enfrenta un obstáculo significativo por la oposición liderada por Francia e Italia, cuyas preocupaciones se centran en el impacto que tendría sobre sus sectores agrícolas. Agricultores europeos, particularmente en Francia, han protestado activamente, argumentando que la importación de productos como carne, azúcar y soya de América Latina representaría una competencia desleal. Esta presión ha llevado a que la firma del acuerdo, que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esperaba concretar, se aplace, con la posibilidad de que no se resuelva hasta 2026. La postergación ha causado una notable “desilusión” en países como Uruguay.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha adoptado una postura más firme, advirtiendo que si Europa no se compromete a firmar el acuerdo a más tardar en enero, Mercosur priorizará la búsqueda de otros socios comerciales, mencionando a Japón y el Reino Unido.

A pesar de las tensiones, Lula informó haber recibido una carta del bloque europeo comprometiéndose a solucionar sus diferencias internas para avanzar con la firma.