El gobierno de Israel ha aprobado la legalización y el establecimiento de 19 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada, una medida que bloquea en la práctica la creación de un Estado palestino. Esta decisión se produce en un contexto de frágil tregua en Gaza, donde la población sigue enfrentando una grave crisis de inseguridad alimentaria. La coalición de gobierno israelí, a través de su ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, justificó la medida afirmando que con ello se impide “la creación de un Estado palestino terrorista”. La decisión incluye la regularización de 19 colonias y el regreso a cuatro zonas que habían sido evacuadas en 2005 bajo los acuerdos de Oslo.
Esta expansión ha sido rechazada y criticada tanto por el grupo islamista Hamás como por la Autoridad Nacional Palestina.
La medida se suma a un incremento “alarmante” de la violencia de los colonos contra los palestinos, según ha advertido la ONU. Simultáneamente, la situación en Gaza sigue siendo crítica. Aunque un monitor global del hambre utilizado por la ONU canceló su declaración de hambruna gracias a una mejora en la entrega de ayuda durante el alto el fuego, advirtió que la crisis persiste. Más de 1.6 millones de personas, que representan el 75% de la población de Gaza, continúan enfrentando altos niveles de inseguridad alimentaria aguda y un riesgo latente de hambre extrema si las hostilidades se reanudan. La comunidad de Belén, en Cisjordania, ha decidido retomar las celebraciones navideñas como un “rezo de esperanza”, tras dos años de suspenderlas en solidaridad con Gaza.
En resumenLa aprobación de 19 nuevos asentamientos por parte de Israel en Cisjordania es vista como un impedimento directo para un futuro Estado palestino, atrayendo la condena de las autoridades palestinas. Esta expansión de la colonización ocurre en medio de una severa crisis humanitaria en Gaza, donde, a pesar de una frágil tregua y cierta mejora en la entrega de ayuda, la gran mayoría de la población sigue en riesgo de hambre extrema.