Fuentes oficiales estadounidenses confirmaron que los bombardeos se centraron en decenas de objetivos del grupo yihadista. Esta acción militar marca una intensificación de las operaciones de Estados Unidos en la región, reafirmando su compromiso de combatir a los remanentes del Estado Islámico. Los ataques se producen aproximadamente un mes después de que el nuevo presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, se reuniera con Trump en la Casa Blanca, lo que añade una capa de complejidad al escenario geopolítico en el país.