Aunque el monitor global del hambre ha cancelado la declaración de hambruna en Gaza gracias a una frágil tregua, la situación humanitaria sigue siendo crítica para la mayoría de su población. Mientras tanto, las negociaciones para una paz duradera avanzan con dificultad, y la violencia esporádica amenaza el cese al fuego. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIFS), un organismo utilizado por la ONU, determinó que la hambruna ha cesado debido a la mejora en la entrega de ayuda humanitaria durante el alto el fuego. Sin embargo, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que más del 75 % de la población, es decir, 1,6 millones de personas, todavía enfrenta altos niveles de inseguridad alimentaria aguda y riesgo de hambre extrema.
La situación en el enclave palestino sigue siendo precaria, con peligros adicionales como municiones sin detonar y muertes por hipotermia. En el ámbito diplomático, Estados Unidos está mediando en la segunda fase de la tregua, que contempla la retirada de Israel, el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza. El senador estadounidense Marco Rubio ha propuesto un “desarme parcial” de Hamás para acelerar el proceso.
A pesar de la tregua, la violencia no ha cesado por completo. El ejército israelí confirmó haber matado a Raed Saad, un alto comandante de Hamás, en un bombardeo en la ciudad de Gaza, un acto que pone en riesgo las frágiles negociaciones y demuestra la inestabilidad del cese de hostilidades.
En resumenLa situación en Gaza ha mejorado marginalmente con el fin de la declaración oficial de hambruna, pero la crisis humanitaria está lejos de terminar. Una tregua inestable se mantiene mientras las negociaciones diplomáticas buscan una solución a largo plazo, aunque estas se ven constantemente amenazadas por ataques selectivos y la profunda desconfianza entre las partes.