Mientras los ataques rusos continúan en ciudades como Odessa, la diplomacia busca abrirse paso con negociaciones mediadas por Estados Unidos, aunque las posturas de Kiev y Moscú sobre un acuerdo de paz siguen siendo distantes. El apoyo financiero de la Unión Europea a Ucrania se consolida, pero la guerra de desgaste no muestra un final claro en el corto plazo. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha declarado que, aunque está abierto a un acuerdo, “la pelota está en el campo” de Kiev y que Rusia alcanzará sus objetivos por la vía diplomática o “por la vía militar”. Por su parte, la administración de Donald Trump ha afirmado que un acuerdo de paz “está más cerca que nunca”, y las conversaciones entre delegaciones de Ucrania y EE.
UU. en Berlín han sido calificadas como “productivas”.
En un cambio significativo, el presidente Volodímir Zelenski ha sugerido que Kiev podría aceptar “garantías de seguridad” sólidas como alternativa a una adhesión inmediata a la OTAN, una de las principales demandas de Rusia. En el frente económico, la Unión Europea ha acordado un préstamo masivo de 90.000 millones de euros para Ucrania, financiado con deuda común, aunque no logró consenso para utilizar los activos rusos congelados. A pesar de los avances diplomáticos, el conflicto armado persiste.
Rusia ha continuado sus ataques con misiles y drones contra infraestructura energética, causando víctimas mortales en ciudades como Odessa, mientras que Ucrania mantiene su resistencia y ambos bandos realizan intercambios de prisioneros y cuerpos de soldados caídos.
En resumenEl conflicto en Ucrania se encuentra en una encrucijada, con intensos combates en el terreno y, simultáneamente, negociaciones de alto nivel que muestran un progreso tentativo. La viabilidad de un acuerdo de paz depende de resolver las complejas demandas territoriales y de seguridad, mientras el respaldo financiero occidental sigue siendo vital para la supervivencia de Ucrania.