La tensión escaló cuando manifestantes del partido oficialista Libre protestaron frente al Centro Logístico Electoral, donde se resguardan las actas.

El desalojo violento de estas protestas por parte de la policía dejó al menos ocho personas heridas y provocó que la sede fuera militarizada para proteger el material electoral. El expresidente Manuel Zelaya ha llamado a sus bases a “tomar las calles” para anular las elecciones, mientras el opositor Partido Nacional acusa a Zelaya de intentar un “autogolpe” con la complicidad del candidato Salvador Nasralla para bloquear el escrutinio. A pesar de la tensa situación y las amenazas, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha descartado la existencia de fraude electoral, aunque ha solicitado que 2.800 actas sean reexaminadas.

El resultado final sigue sin definirse, manteniendo al país en un estado de alta tensión política.