UU. ya tuvo una base militar hasta 2009.

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, afirmó que “esta operación permitirá identificar y desarticular las rutas del narcotráfico”.

Esta cooperación se enmarca en una ofensiva más amplia de Washington en la región.

Desde septiembre, el Comando Sur de EE. UU. ha realizado más de 25 ataques contra presuntas “narcolanchas” en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, cerca de Colombia, dejando un saldo de al menos 95 muertos. El Pentágono ha defendido estas acciones, aunque se ha negado a hacer públicos los videos completos de los operativos, lo que ha generado críticas de expertos jurídicos y congresistas que los consideran posibles ejecuciones extrajudiciales.

Además de Ecuador, EE.

UU. ha cerrado acuerdos de cooperación en seguridad con Paraguay y ha obtenido permiso para que sus aviones militares utilicen aeropuertos en Trinidad y Tobago. Estas acciones, en conjunto, forman parte de lo que se describe como la “Doctrina Donroe”, una estrategia que busca contener el narcotráfico y frenar la inmigración, consolidando la influencia de Washington en el hemisferio.