Simultáneamente, la administración ha ampliado la prohibición de entrada y las restricciones de viaje a más de 30 nacionalidades, incluyendo a Siria y la Autoridad Nacional Palestina. Además, se ha revelado una nueva directriz que busca aumentar los procesos de desnaturalización, pidiendo a las oficinas de inmigración que remitan cientos de casos por mes por presunto fraude. Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) también han aumentado, con reportes de operativos en los que se ha arrastrado a mujeres presuntamente embarazadas y se ha detenido a decenas de empleados indocumentados. Estas políticas han sido calificadas por críticos como un intento de “separar familias” y han generado advertencias de abogados a los latinos sobre los riesgos de viajar fuera de EE.

UU. durante las festividades.