El tiroteo, que duró aproximadamente nueve minutos, tuvo como objetivo un festival judío, lo que llevó a las autoridades a calificarlo como un “ataque dirigido” y terrorismo antisemita. En respuesta, el gobierno ha anunciado que evaluará un endurecimiento de las leyes de control de armas.

El incidente ha provocado una condena mundial, incluyendo un llamado del Papa León XIV para acabar con la violencia antisemita. La investigación también sigue una pista que vincula a los atacantes con una visita a Filipinas, en una isla conocida por ser un bastión de combatientes afiliados al EI. En medio de la tragedia, ha surgido la figura de Ahmed al Ahmed, un ciudadano que desarmó a uno de los tiradores y ha sido elogiado como un “héroe” por salvar “innumerables vidas”.