El presidente Donald Trump anunció un “bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela”, justificando la medida en la lucha contra el “terrorismo, narcotráfico y trata de personas” y exigiendo la devolución de activos “robados” a EE.

UU.

Esta acción fue precedida por la incautación del buque petrolero 'Skipper' en aguas del Caribe, un acto que el gobierno venezolano calificó de “piratería moderna” y “robo descarado”. La respuesta de Caracas incluyó una solicitud de reunión urgente al Consejo de Seguridad de la ONU y la acusación a Washington de violar el derecho internacional. La situación se tornó más volátil con rumores de una inminente declaración de guerra, avivados por el periodista Tucker Carlson, aunque el discurso de Trump finalmente no mencionó el tema. En respuesta a la presión, Nicolás Maduro hizo un llamado a las Fuerzas Armadas de Colombia para formar una “unión perfecta” y defender la soberanía venezolana. La crisis ha atraído la atención de actores globales: China expresó su oposición a toda “intimidación unilateral”, mientras que Rusia advirtió que la tensión es “potencialmente muy peligrosa” y podría traer consecuencias “impredecibles”. La Casa Blanca ha mantenido una postura firme, confirmando que el crudo del buque incautado será confiscado y que se preparan más interceptaciones.