La crisis humanitaria se ha agravado significativamente. La ONU se vio obligada a reducir a la mitad sus raciones de alimentos en la Franja debido a las limitaciones impuestas por Israel. La llegada de fuertes lluvias y bajas temperaturas ha inundado los campamentos de desplazados, provocando muertes por hipotermia y el derrumbe de edificios ya dañados por los bombardeos. En este contexto, la organización Amnistía Internacional publicó un informe en el que acusa a Hamás y otras milicias de haber cometido crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra durante los ataques del 7 de octubre, añadiendo una nueva dimensión de escrutinio legal al conflicto.