Sin embargo, desde Ucrania la visión es más cautelosa.

El presidente Volodímir Zelenski, si bien calificó las conversaciones como “productivas”, ha manifestado el escepticismo de su pueblo. El principal obstáculo sigue siendo el acuerdo territorial.

Kiev ha sugerido que podría renunciar a su aspiración de unirse a la OTAN a cambio de “garantías de seguridad sólidas y vinculantes”, pero Zelenski ha sido enfático en que la negociación no puede “recompensar la agresión”. Por su parte, Rusia ha rechazado una propuesta de tregua navideña impulsada por Alemania, insistiendo en que su objetivo es lograr el acuerdo de paz en sus propios términos para “lograr nuestros intereses”. Mientras tanto, la Unión Europea avanza en dos frentes: la creación de una comisión internacional en La Haya para gestionar las reclamaciones de indemnización por los daños de la guerra, que ya suman 80.000 solicitudes, y el debate sobre el uso de los miles de millones de dólares en activos rusos congelados para financiar la ayuda militar y la reconstrucción de Ucrania.