Este atentado no es visto como un hecho aislado.

Los informes lo enmarcan explícitamente “en un patrón de violencia contra esta comunidad que se ha extendido en diversas regiones del mundo”, señalando que es el último de una serie de ataques contra la comunidad judía en la última década. La tragedia en Australia ha conmocionado al país y ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las comunidades judías frente al extremismo violento.