La escalada del conflicto, centrada en una región disputada con templos históricos, ha atraído la atención internacional, incluyendo una anunciada intervención diplomática del presidente estadounidense Donald Trump. El conflicto, que había visto una tregua mediada por Trump en octubre, se ha reavivado con ambas naciones acusándose mutuamente de iniciar la nueva ola de hostilidades.
Los combates se concentran en torno a los disputados templos jemeres situados en una sensible región fronteriza. Los informes indican que los renovados enfrentamientos han causado al menos 19 muertos y han obligado a más de medio millón de personas a huir de sus hogares en las zonas fronterizas. El fuego de artillería ha sido una característica constante de los recientes enfrentamientos.
La situación se describe como una escalada significativa, en la que Camboya denuncia lo que califica de invasión y despliega tropas en la frontera.
El impacto humanitario es grave, con cientos de personas huyendo a diario, algunas de las cuales recorren hasta 100 km para ponerse a salvo. La comunidad internacional está tomando nota, y el presidente Trump ha anunciado planes para hablar directamente con los líderes de ambos países para instar al cese de los combates. La ambigüedad del anterior acuerdo de alto el fuego se cita como una de las razones de su fracaso, lo que sugiere que se necesita una solución diplomática más sólida para evitar una mayor escalada.












