Con el 99 % de los votos escrutados, el candidato conservador Nasry Asfura mantiene una mínima ventaja sobre el liberal Salvador Nasralla. El retraso se atribuye a problemas técnicos y al aplazamiento de la votación en una localidad.

El ambiente político está muy crispado.

La presidenta Xiomara Castro ha denunciado un "golpe electoral en curso", afirmando que los resultados están "viciadas de nulidad" por "manipulaciones" e injerencia de la administración Trump, que había apoyado públicamente a Asfura. Nasralla también ha denunciado un "robo" y ha exigido un recuento voto por voto.

En respuesta a los retrasos e irregularidades, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha ampliado el plazo para que los partidos soliciten recuentos y impugnen los resultados.

La crisis se ha agravado con un giro dramático que involucra al expresidente Juan Orlando Hernández.

Recientemente condenado en Estados Unidos por narcotráfico, Hernández fue indultado por el presidente Trump.

Inmediatamente después, el Fiscal General de Honduras emitió una orden de captura internacional en su contra por cargos separados de lavado de dinero y fraude, solicitando la ayuda de Interpol. Esta medida entrecruza la agitación electoral con conflictos judiciales y políticos de alto nivel que involucran a Estados Unidos.