Otra área de fricción se refiere a la gestión de los activos rusos congelados. Mientras que Bruselas propone utilizar los beneficios de estos activos para financiar a Kiev, Washington ha sugerido la creación de un "vehículo de inversión" conjunto con el Kremlin, lo que evidencia una divergencia significativa en la estrategia. Este cambio en la política estadounidense es visto por algunos analistas, como Mauricio Vargas, como una medida que complace a Vladimir Putin, quien, según un funcionario polaco, "quiere a Europa débil y dividida".