Las duras condiciones invernales, que incluyen fuertes lluvias y frío, han devastado los campamentos improvisados, provocando muertes por derrumbes de edificios e hipotermia. Los artículos informan de al menos 10 muertes a causa del temporal, con muchos edificios vulnerables debido a los bombardeos previos.

La crisis humanitaria se ve agravada por lo que se describe como el continuo bloqueo de Israel a los suministros esenciales.

A pesar de una tregua negociada por Estados Unidos, las fuerzas israelíes habrían continuado disparando contra civiles, causando al menos 379 muertes en los dos primeros meses del alto el fuego, según un informe.

La tregua en sí se describe como frágil.

El primer ministro de Qatar ha declarado que no puede considerarse completa sin una "retirada total" del ejército israelí. En el frente diplomático, un exlíder de Hamás, Khaled Mechaal, propuso congelar el armamento del grupo a cambio de una tregua a largo plazo y la aceptación de una fuerza internacional en la frontera. Para añadir complejidad, Amnistía Internacional publicó un informe en el que acusa a Hamás de cometer "crímenes de lesa humanidad" y crímenes de guerra durante sus ataques del 7 de octubre de 2023, que describió como una "agresión sistemática y generalizada". El informe documenta el asesinato de aproximadamente 1.200 personas, entre ellas 800 civiles.

Hamás ha rechazado estas acusaciones.