La crisis se profundiza con el reconocimiento internacional de la opositora María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz. La administración Trump ha intensificado su ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro, moviéndose de la presión diplomática a acciones militares y económicas directas.
Un evento clave fue la incautación del buque petrolero 'Skipper' frente a las costas venezolanas, que según EE.
UU. estaba vinculado a Irán y era utilizado para el transporte ilícito de petróleo para financiar un "régimen narcoterrorista".
El presidente Trump confirmó la incautación, declarando que fue "el más grande jamás confiscado en realidad", mientras que Maduro la condenó como "piratería naval criminal". Esta acción es parte de una estrategia más amplia para atacar la principal fuente de ingresos de Venezuela, y funcionarios han indicado que se planean más incautaciones. Washington también impuso nuevas sanciones al círculo íntimo de Maduro, incluyendo a sobrinos de su esposa Cilia Flores y a seis compañías navieras, acusándolos de prácticas "engañosas".
La dimensión geopolítica se destaca por el apoyo de Rusia a Caracas; el presidente Vladimir Putin confirmó su respaldo a Maduro en una llamada telefónica "ante la creciente presión externa". En contraste, el perfil internacional de la oposición se ha elevado con la recepción del Premio Nobel de la Paz por parte de María Corina Machado. Su escape de Venezuela con ayuda de EE.
UU. para recibir el premio en Oslo ha centrado la atención mundial en la situación política del país. Machado ha pedido a los países democráticos que bloqueen las fuentes de ingresos de Maduro, mientras que este la acusa de aplaudir el "secuestro" del petrolero.












