Las tensiones también se manifiestan en incidentes directos, como el ocurrido entre cazas chinos y japoneses al sureste de Okinawa, donde Tokio denunció una amenaza por parte de Pekín.
En el plano diplomático, otras potencias buscan navegar esta rivalidad.
El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó China para pedirle a Xi Jinping que presione a Rusia para detener la guerra en Ucrania y para buscar un mayor equilibrio comercial, en un contexto donde la Unión Europea considera imponer aranceles a productos chinos.
A pesar de la competencia, existen canales de comunicación, y altos funcionarios de EE. UU. y China han prometido cooperar en un acuerdo comercial, reconociendo la interdependencia de sus economías.












