Esta política ha sido la justificación para los controvertidos ataques a embarcaciones y la creciente presión sobre Venezuela.

Hacia Europa, la estrategia de Trump supone un cambio notable.

El documento ataca los valores europeos y exige que los países del continente asuman una mayor responsabilidad en las capacidades de defensa de la OTAN para 2027. El Pentágono ha advertido que, de no cumplirse este plazo, podría haber una reducción de la participación estadounidense en la coordinación de la defensa de la alianza. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, curiosamente, aseguró que esta nueva estrategia de seguridad de Washington coincide con los intereses de Moscú, sugiriendo que una política exterior estadounidense menos intervencionista y más introspectiva podría beneficiar a Rusia.