En la Franja de Gaza, se mantiene un alto el fuego de casi dos meses, pero su sostenibilidad es precaria. El primer ministro de Qatar advirtió que la tregua no puede considerarse completa sin una "retirada total" del ejército israelí, conforme a un plan de paz respaldado por Washington y la ONU. Por su parte, el líder de Hamás en Gaza, Khalil al-Hayya, afirmó que el grupo estaría dispuesto a entregar sus armas a una futura Autoridad Palestina y aceptar una fuerza de supervisión de la ONU, pero solo "si termina la ocupación" israelí.

La diplomacia secreta también juega un papel clave.

Se reportó una reunión de alto nivel en Nueva York entre Estados Unidos, Israel y Qatar para aliviar las tensiones, que se habían deteriorado tras un ataque israelí en Doha contra representantes de Hamás. En otro frente, se han producido las primeras conversaciones entre Israel y Líbano en más de 40 años, con delegados de ambos gobiernos reuniéndose para discutir asuntos no especificados.

La visita del papa León XIV a Líbano también ha tenido un fuerte componente geopolítico.

El pontífice hizo un llamado a la unidad, el diálogo y la paz, pidiendo una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí y rezando en el puerto de Beirut, epicentro de la trágica explosión de 2020.