Una semana después de los comicios, el país sigue sin resultados definitivos.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha reportado constantes fallas técnicas y ha suspendido la actualización de datos, lo que ha alimentado las denuncias de irregularidades y fraude.
La contienda se centra en el conservador Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con una diferencia de votos mínima. En este contexto, la influencia de Washington ha sido explícita.
Donald Trump no solo respaldó abiertamente a Asfura, sino que también amenazó con "consecuencias graves" si no ganaba, afirmando sin pruebas que se estaba intentando cambiar el resultado.
La intervención de Trump alcanzó su punto más álgido con el indulto a Juan Orlando Hernández (JOH), quien cumplía una condena de 45 años en EE.
UU. por crear un "narcoestado".
Esta decisión ha sido interpretada como una maniobra para influir en las elecciones y ha generado críticas sobre el "doble rasero" de la política antidrogas de Trump. La liberación de JOH ha sido confirmada por su esposa, quien aseguró que el exmandatario permanecerá en EE.
UU. por seguridad.
La lentitud del escrutinio y la polarización, exacerbadas por la intervención externa, mantienen a Honduras en un estado de alta tensión política.












